2.4
Los amigos estaban perplejos, miles de preguntas se agolpaban en sus impactadas mentes. No podían despegar sus ojos de esa visión casi sobrenatural. Eran los últimos segundos antes de que sus vidas cambiaran para siempre.
De improvisto el anciano giró su cabeza rápidamente hacia donde se encontraban escondidos el par de 20, y su mirada se clavó en la de Jesús, Los ojos de este se abrieron aun más e instintivamente trató de ocultarse, pero no pudo, de hecho ni siquiera pudo despegarse de los ojos de ese hombre misterioso.
Mientras Juan intentaba infructuosamente esconder a su amigo tironeándolo del brazo, Jesús veía como el viejo de túnica negra le sonreía al mismo tiempo que con la mano lo invitaba a acercarse. Fue entonces cuando volvió a tener control sobre su cuerpo, y el miedo se apoderó de el secretando cuantiosas cantidades de adrenalina, las cuales se distribuyeron rápidamente por su cuerpo, haciéndole correr despavorido.
Corrió tan velozmente que su compañero, que iba detrás tratando de alcanzarlo, lo veía cada vez más lejos. Corría de forma tal que en su cuerpo despertaron músculos que no habían sabido de acción en cientos de años. Jesús sentía como esos músculos se ponían en marcha, uno tras otro, cada vez mas, y entonces sintió que ya no corría, sino que volaba, y en su cabeza sintió explosiones, y vio luz, solo luz, la luz que lo abarcaba todo y lo era todo, y el era la luz. Y en ese preciso instante su amigo Juan lo veía desplomarse en la árida tierra.
De improvisto el anciano giró su cabeza rápidamente hacia donde se encontraban escondidos el par de 20, y su mirada se clavó en la de Jesús, Los ojos de este se abrieron aun más e instintivamente trató de ocultarse, pero no pudo, de hecho ni siquiera pudo despegarse de los ojos de ese hombre misterioso.
Mientras Juan intentaba infructuosamente esconder a su amigo tironeándolo del brazo, Jesús veía como el viejo de túnica negra le sonreía al mismo tiempo que con la mano lo invitaba a acercarse. Fue entonces cuando volvió a tener control sobre su cuerpo, y el miedo se apoderó de el secretando cuantiosas cantidades de adrenalina, las cuales se distribuyeron rápidamente por su cuerpo, haciéndole correr despavorido.
Corrió tan velozmente que su compañero, que iba detrás tratando de alcanzarlo, lo veía cada vez más lejos. Corría de forma tal que en su cuerpo despertaron músculos que no habían sabido de acción en cientos de años. Jesús sentía como esos músculos se ponían en marcha, uno tras otro, cada vez mas, y entonces sintió que ya no corría, sino que volaba, y en su cabeza sintió explosiones, y vio luz, solo luz, la luz que lo abarcaba todo y lo era todo, y el era la luz. Y en ese preciso instante su amigo Juan lo veía desplomarse en la árida tierra.


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